El sueño de la Champions ya es una realidad en el barrio de la alegría. ¡El Betis regresa a la máxima competición de clubes 21 años después! Lo hizo por todo lo alto y cumpliendo su tarea, con el único condicionante posible para que la clasificación fuera matemática este martes: que el Celta perdiera en Balaídos y que los de Manuel Pellegrini derrotaran al Elche. Y así fue.
Con cuatro cambios en el once y la principal novedad de Junior Firpo, pocos minutos antes de las ocho de la tarde, el Betis saltaba al verde de La Cartuja sabiendo que el Celta iba empatando 1-1 contra el Levante. La tarde noche, eso sí, iba a ser muy larga y no quedaba otra que estar pendiente de los transistores para ver lo que sucedía en tierras gallegas.
En cualquier caso, los de Pellegrini arrancaron el choque teniendo claro que el Elche iba a ser quien tuviera el balón. El cuadro ilicitano monopolizaba la posesión a sus anchas en los primeros compases, aunque no terminaba de llegar a los metros finales para generar peligro, mientras que el Betis sí lo hacía cuando encontraba espacios para correr, donde, sin duda, se encuentra más cómodo a la hora de atacar.
Justo así llegó el tempranero gol del Cucho Hernández (9’), que controló un envío de Fornals y se sacó un derechazo ajustado al palo que no alcanzó Dituro. La Cartuja celebraba el 1-0 a la par que el Celta volvía a adelantarse en el marcador con otro tanto de Jutglá. El 2-1 de los gallegos, eso sí, fue testimonial, pues el Levante le dio la vuelta al marcador en cuestión de seis minutos.
Los goles de los granotas se celebraban como si fueran propios entre los aficionados verdiblancos, que durante un rato estaban más pendientes de Balaídos que de lo que pasaba en La Cartuja. Y es que la primera mitad apenas tuvo ocasiones, aunque al borde del descanso el Elche se adelantó gracias a un centro de Héctor Fort que tocó en Junior para cambiar la trayectoria del balón y sorprender a Valles haciendo el empate.
Lo cierto es que los de Pellegrini fueron de más a menos en un pobre primer acto que casi concluye con el 1-2 visitante, si no llega a ser anulado por una mano de André Da Silva previa al remate en boca de gol de Diang. En La Cartuja, desde luego, no gustó nada la primera mitad. Síntoma de ello fue la sonora pitada con la que despidió al equipo tras el descanso para que los suyos se pusieran las pilas en una segunda mitad con mucho en juego.
Escasos minutos después, se produjo el pitido final en Balaídos, con victoria del Levante (2-3), lo que hizo estallar de alegría a los presentes en el feudo verdiblanco. Tras el paso por vestuarios, el Betis tenía en la mano la oportunidad de confirmar su presencia en la Champions de forma matemática y los béticos se lo hicieron saber a los de Manuel Pellegrini, con una atronadora ovación tras la salida al campo.
En el 49’, se produjo una acción clave en el desarrollo del partido. Antony se marchaba en carrera por la banda derecha, cuando Pétrot llegó tarde y realizó una entrada temeraria. Sin sentido alguno. Isidro Díaz no se lo pensó y le sacó la roja directa. Así las cosas, el Elche se quedaba con uno menos y La Cartuja se venía -aún más- arriba para tratar de llevar en volandas a los suyos a la Liga de Campeones.
El partido se le ponía muy de cara a un Betis que, ahora sí, se hacía dueño del balón por primera vez en el partido y poco a poco fue embotellando al Elche. Los de Pellegrini bombardearon el área rival a base de centros laterales y jugadas de estrategia, mientras que Sarabia reforzaba la parte de atrás con otro central, Chust. En una de esas acciones a balón parado, Fornals cazó el rechace y desde 25 metros se sacó un derechazo directo a la escuadra de Dituro que hizo estallar La Cartuja. Un gol de bandera, sin duda. Un gol que valía, nada más y nada menos, que una clasificación a Champions.
Casi sin tiempo para celebrar, Abde tuvo el 3-1 en un contragolpe que evitó Dituro para mantener a su equipo con vida. Los de Sarabia trataron de buscar el empate e hicieron sufrir a los béticos, que miraban de forma desesperada el reloj para que se produjera el pitido final. Fiel a su historia, el Betis sufrió e, incluso, tuvo el 3-1 en un mano a mano, pero acabó cumpliendo e imprimiendo su billete para viajar por Europa entre los mejores equipos del continente el próximo curso.

















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